Espada Negra

Septiembre de 2018, se han jugado 2 partidas.

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22-9-2018
La campaña está ambientada en la ciudad de Ornill, ubicada al norte del monte Adris, entre la cordillera y el gran golfo, en la provincia de Medea y territorio de los Aglazor. Y se ubica en la primavera anterior a la invasió de Eridie, cinco días antes de la Celebración del día del Santo Hardrio en la ciudad.



La historia comienza con Braian, deambulando por las calles principales de Ornill en una mañana del inicio de primavera. Brian es una espada de alquiler que cuando no hay trabajo se da a la mendicidad y el robo de bolsillos. Cuando desde lejos ve a Ruvaille bajo su capucha.
Ruvaille es un fiestero empedernido que vive una vida hedonista llena de mujeres y alcohol con el dinero que gana llevando su negocio. ¿Que cuál es su negocio? Ruaville es un bróker de Espadas de Alquiler, resuelve problemas a gente importante manteniendo el anonimato de sus clientes y asigna trabajo equitativamente a las distintas espadas de alquiler de la ciudad a cambio del 10% del beneficio.
Ruvaille tenía trabajo para Braian, muy bien pagado con 50 platas para un trabajo fácil que se resolvería en dos días. El asunto parecía desagradable de efectuar, pero nada peligroso. Se pedía confidencialidad con el asunto, colaborar con soldados y seguir las ordenes de un corrector. El punto de encuentro sería la puerta norte.




Amond Taunori se encontraba en Ornill, ciudad de los Aglazor, para intentar conseguir un ventajoso préstamo con el que mantener a su caballería pesada.
Amond había traído consigo a 5 miembros de la caballería pesada que estaban colaborando con las necesidades del conde Aban Aglazor, que carente de necesidades y sin muchas ganas de escuchar la propuesta de Amond los había puesto a patrullar las calles como unos guardas más.
Uno de estos miembros de la caballería pesada, Benjamin, se encontraba recorriendo las calles de la ciudad cuando Ane Aglazor, hija del conde Aban y líder de la guarda de la ciudad se le acercó al trote.
Pese a ser mujer, Ane se había ganado su puesto como jefa de guardia comportándose con excelencia y si bien era humilde no toleraba que nadie la faltara al respeto o medrara la reputación que tanto le había costado alcanzar.
Con prisas y pocas palabras Ane le indicó a Benjamin que urgentemente debía reunir a los miembros de la caballería pesada y reunirse en la puerta norte con un corrector que le daría instrucciones.
Benjamin se puso a trotar por la ciudad buscando a los otros caballeros, pero llevaba poco tiempo en ella y no la conocía bien, por lo que tras buscar por las calles sin éxito fue a la puerta norte.



Mientras en la Iglesia del Santo Hardrio de Ornill, Odine el corrector se encontraba meditando en su celda cuando escuchó que alguien llamó a su puerta.
Odine se encontraba en Ornill porque en los últimos 6 meses se había encargado de organizar el día del santo Hardrio. Había conseguido que el noble construyera una improvisada prisión y organizase el alojamiento de los Hermanos iluminados. Sólo quedaban 5 días para que llegase la fecha en la que se había decidido ubicar la celebración. Todo estaba listo para el gran día, pero le inquietaba que aun faltasen grupos de hermanos por llegar.
A su puerta había llamado el diácono Fande, máximo responsable de esa iglesia, en cuyo sótano se encontraba una de las librerías más extensas de la Corrección. Si bien Fande era una persona relajada que solo sentía interés por sus libros, había algo en su mirada que erizaba los pelos de la nuca, pues siempre repasaba a sus interlocutores de arriba abajo como buscando algo que no se viera a simple vista.
Las palabras del diacono fueron simples y pronunciadas con una sonrisa en la boca: “Va a venir el Conde, no quiero verle. Soluciónale lo que pida y hazte el sorprendido cuando le veas, no queremos que sepa que anticipamos sus visitas improvisadas”. Recibiendo esta orden fue a la planta superior, a la iglesia a hacer que rezaba.
La iglesia había sufrido recientemente un derrumbamiento y parte de la capilla se encontraba bañada por la luz del sol cuando el trote de caballos resonó por las calles. Entró el conde Aban por la puerta, impetuoso cuando vio al corrector. Aban y Odine no habían tenido ocasión de interactuar mucho, pero había tensión y enemistad en el aire. “Tú, ¿dónde está Fande?”. ” Fande, está fuera, yo puedo ayudarte”. Aban sopesó sus opciones momentáneamente.
Había una insurrección en el pueblo de Rivera a un día de viaje al norte, en la base de las montañas. Todo un pueblo se negaba a trabajar hasta que se hiciese algo con la corrección. Clamaban que Soid era un falso dios y que la corrección engañaba al mundo, en cura del pueblo decía tener pruebas del asunto.
Le comunicó al corrector que había empezado la temporada de siembra y necesitaba tener a los habitantes de ese pueblo trabajando inmediatamente, que hiciera lo que tuviera que hacer, pero que no convirtiese el evento en un pogromo, pues necesitaba de sus vasallos para cuidar las tierras.
Debido a la urgencia, el conde se había encargado de organizar unos cuantos hombres de armas para que acompañaran al corrector. De esa forma el corrector podría partir inmediatamente, acompañado por 5 soldados de la caballería pesada y un espadachín local que podría hacer de guía.

Una vez se fue el conde, Odine le informó a Fande de su situación y mandó a mensajes a sus agentes para que vigilaran al noble en su ausencia, pues le pareció que algo raro ocurría.


Cuando llegó a la puerta norte le esperaba un único miembro de la caballería pesada y el espadachín. Odine, el corrector, inquirió al caballero sobre la ausencia de los otros 4 soldados y este reconoció que no había sido capaz de encontrarlos y debido a la urgencia del evento.
El corrector no estimo que realmente existiera urgencia alguna e insistió al caballero de que volviese a buscarlos inmediatamente, sin escuchar sus protestas ni atender a su frustración. El caballero tras haber visto su autoridad disminuida fue a la taberna donde solían comer todos los caballeros y aguardó pacientemente consumiendo cerveza y asado hasta que llegaron sus compañeros, tres horas más tarde.
Mientras, el corrector se había quedado a solas con Brian el espadachín a quien exigió que fuera a requisar unos caballos al establo cercano a la puerta en nombre de la corrección, a lo que el espadachín replicó que nadie iba a respetar a un vulgar espadachín y le acusarían de ladrón. En esta ocasión el corrector si consideró probable la respuesta y el mismo fue a hacerse con los caballos.
Cuando aparecieron los caballeros partieron hacia Rivera.



En cuanto se aproximaron a rivera pudieron ver claramente que la actividad del pueblo estaba paralizada y había algunas barricadas improvisadas con carros de heno a las entradas del pueblo. Un campesino que estaba vigilando salió corriendo y al rato salieron a recibirlos una treintena de campesinos penosamente armados y temerosos y el cura de Rivera.
El corrector les exigió que se rindieran y entregaran mientras que el cura se dirigió a los acompañantes del corrector indicándoles que tenía pruebas fehacientes de que toda la corrección y el soidismo era una farsa.
El soldado Benjamin aceptó ir a ver esas pruebas y le indicó al corrector que si conseguían demostrar que esas pruebas eran falsas y estaban equivocados, quizás podrían resolver el asunto de forma pacífica. El espadachín no mostró fuertes sentimientos ni en un sentido ni en el otro.
Sin embargo, el corrector estimó que la corrección no debía negociar con la gente que ensuciaba el nombre de Soid y tenían que ser reducidos en el acto. Su presencia era mucho más necesitada en Ornill preparando el día del Santo Hardrio que en un pueblo perdido en las montañas, peleándose con cuatro campesinos.
Los caballeros, desafiando al corrector cubrieron la punta de su lanza con una tela para evitar realizar heridas mortales a los campesinos mientras que el espadachín se aproximó jugueteando con los campesinos para no hacerlos heridas mortales. Pronto los campesinos estaban tumbados en el suelo y el cura bajo la espada de Benjamin.
El corrector dio la orden de ejecutar al cura y Benjamin obedeció lleno de odio hacia el corrector. A continuación, el corrector decidió ejecutar ahí mismo a todos los campesinos que estaban rendidos en el suelo, cabalgando con su caballo sobre sus huesos mientras sus mujeres e hijos miraban desde las ventanas de las casas del poblado.
Cuando vieron los campesinos lo que les pasaba a sus compañeros, algunos se levantaron y huyeron en distintas direcciones. Otra vez el corrector dio la orden de perseguirlos y ejecutarlos a los caballeros que acabaron con los que pudieron, aunque varios consiguieron huir.
Braian el espadachín cuyo código de honor no le permitía matar a gente desarmada, solo corrió detrás de ellos fingiendo que ejecutaba las órdenes del corrector, incluso estuvo tentado de huir del lugar y desentenderse del asunto ya que se hacía evidente que no iba a cobrar nada por este negocio tan desastroso.

Visto el negocio terminado y recordando las célebres palabras de Vini, vidi, vici, el corrector dio la orden de regresar a Ornill.
Una vez allí el caballero se despidió y fue a informar a su capitán del pogromo que se acababa de cometer a la que a su vez informó al conde Aban.
El corrector se aseguró de devolver los caballos y regresó a la Iglesia del Santo Hardrio a disfrutar del bien merecido descanso.



Brian el espadachín fue a la taberna del Oso de Faregorn, una taberna regentada por un gunear y uno de los escasos lugares en Dormenia donde se podía disfrutar de cerveza e hidromiel gunear. También uno de los sitios más discretos de todo Ornill donde se reunía toda la vileza de la ciudad.
En el sótano de la taberna se alojaba un médico lo suficientemente bueno para curar a la gente y lo suficientemente listo para no hacer preguntas, por suerte en esta ocasión no iba a necesitarlo.
Los pisos superiores de la taberna destacaban porque carecían de paredes, creando un espacio diáfano donde no había secretos. En el piso de arriba se encontraban el dormitorio común y pese a que todo el mundo dormía en una única habitación era raro que se sucediera algún robo, quizás porque había mucha gente peligrosa y de intereses contrarios compartiendo el dormitorio.
Brian se aposentó en la barra esperando a que apareciera Ruaville mientras buscaba algún borracho del que sacar algunas monedas. Justo tras sisar 4 labregas de una bolsa ajena apareció Ruaville que le sonrío con complicidad y se dirigió a él. El negocio había sido un desastre, se habían negado a parar y tras mucha insistencia había conseguido una moneda de plata por las molestias. Brian rechazó la moneda diciendo que aceptar ese pago sería aceptar un favor y en su negocio es mejor no deber favores, Ruaville aceptó la sensatez de sus palabras y se comprometió a devolver el dinero. Pero antes dijo “¿Y qué hay de mi diez por ciento? He visto como obtenías unas monedas, ¿por qué no me invitas a un trago?” y ambos disfrutaron de una bebida con compañía.



22-9-2018
Los héroes se encuentran en un templo de Soid, con una horda de no muertos amenazando con entrar. y el cura siendo devorado por un zombie.
Una vez solucionado el problema del zombie, ejecutado el cura y sin redaños para enfrentarse a la horda de no muertos del exterior decidieron que lo mejor era escapar por una de las elevadas y estrechas ventanas del templo. Desgraciadamente solo uno de ellos contaba con la habilidad necesaria para escalar hasta la ventana.
Los de abajo cogieron el altar en brazos y lo movieron bajo la ventana mientras los no muertos empezaban a inundar la habitación. Con ayuda de el que habia escalado previamente fueron subiendo y saliendo uno por uno, salvo un viejo matón, demasiado ancho y pesado para escalar por la ventana. El matón fue abandonado a su suerte y acabó pereciendo en la iglesia.
Tras armarse en la armería y un par de combates llegaron a la muralla norte, donde víctimas de la desesperación decidieron tirarse abajo, escalando como podían. Gracias a que de casualidad era la parte más baja de la muralla los que cayeron solo sufieron algunas magulladuras para finalmente huir de la ciudad renqueantes.
A continuación comparto algunas imágenes de la partida para que los lectores puedan ver cómo es dirigir una partida de Espada Negra Online: