Espada Negra

Marzo de 2017, se han jugado 31 partidas.

578 partidas desde el principio de los tiempos.

Este es un lugar para aquellos que quieren a la vez jugar a Espada Negra y fomentar el desarrollo de nuevos contenidos.

Puedes leer sobre este proyecto en esta introducción, volver a la sección principal, o visitar la página del juego.

También puedes ver cómo fue en Octubre, Septiembre, Agosto, Julio, Junio, Mayo, Abril, Marzo, Febrero, Enero, Deciembre, Noviembre.

Fichas técnicas I, por Derebond
15 partidas Cumplido
Porque la información es poder, sobretodo cuando se presenta de forma sencilla y estructurada.

Se elaborarán unas fichas meramente informativas de todo el material físico publicado por la Hermandad de la Espada Negra.
Fichas técnicas II, por Derebond
23 partidas Cumplido
Se incluirán las fichas del material oficial ofrecido en formato digital en la página de la Hermandad de la Espada Negra.
Bendiciones sobrenaturales, por Verion
30 partidas Cumplido
Obra en mi poder un documento muy especial que intentaremos publicar. Este detalla peculiaridades sobrenaturales que pueden afectar a individuos muy concretos del mundo en situaciones muy concretas.

Si se llega a treinta partidas, se publicará EN FÍSICO y se enviará GRATUITAMENTE a los creadores que acepten las reglas de este peligroso conocimiento.
14-3-2017
Los dos espías tenían una misión por delante, aún más importante que matar a Said: poner a salvo a la familia de Halid era la prioridad. Pero en el momento de partir, Sasha no había aparecido. ¿El asesino había sido más rápido que ellos? ¿La muchacha había desertado ante el peligro que se cernía sobre ellos? No lo sabían, pero no podían perder más tiempo. Cada minuto en aquella hogareña casa hacía más cercana la transformación a una tumba para el pequeño y la mujer.

Con el abrigo de la noche, los espías utilizaron todas las rutas posibles para pasar desapercibidos. Halid guiaba a los suyos, mientras que Atrus iba atento a cualquier amenaza que se pudieran encontrar. Las manos en las empuñaduras, los ojos ardiendo de la tensión, el frío sudor bajando por el rostro, sabiendo que algo sucedería... y no sería grato.

El arquero apareció en el tejado y cuatro hombres con armaduras y mazas aparecieron detrás de un recodo, justo a pocos pasos del piso franco donde la familia podría vivir una vida más extensa. Los espías se miraron por una fracción de segundos, y con movimientos fluidos se interpusieron.

-Ellos no tienen nada que ver, lucha con nosotros- sentenció Halid con una voz más firme de lo que la situación podría haber permitido, pero su familia lo era todo para él.

-Me parece justo- respondió el arquero embozado soltando el arco y descendiendo en un salto digno de un felino de la noche -Es a ustedes a quienes quiero- y sendas espadas aparecieron en sus manos. No era otro que Said.

Para ese momento, las hojas relucían bajo la luna, y las muecas de arrogancia de los matones parecía presagiar un final más oscuro que las intenciones del asesino.

Halid cargó con la espada en alto hacia Said, esquivando las mazas que quisieron interponer los matones, pero el asesino desvió la hoja hábilmente. Mientras tanto, Atrus también se dirigió a Said, pero un matón se interpuso, recibiendo un mandoble de la espada corta que rasgó el peto de cuero, y la daga se clavó en su abdomen, haciendo que todo el aire escapara por su boca.

Los espías esquivaron las mazas, pero las hojas de Said eran mortalmente rápidas, y Halid no pudo esquivar más que una. Atrus, mejor posicionado detrás de otro de los matones que cubría a Said, descargó dos golpes descendentes que hicieron que cayera su enemigo de espaldas llevándose una mano a las heridas. Otra vez, Said se dirigió hacia Halid, quien casi le golpea con su espada, pero Atrus se interpuso en su camino en un silencio sepulcral. La agilidad del asesino sorprendió al espía, quien no pudo desviar los golpes, y una de las hojas le abrió una herida en la cabeza que le hizo nublar la visión.

Estaban perdidos.

-Trabajaremos para tí- dijo el espía intentando ganar tiempo -No hace falta que nos mates, somos útiles-

-No dejo cabos sueltos y ustedes lo son- respondió fríamente el embozado, al tiempo que saltaba frente a Halid y lo penetraba con sus espadas, haciendo que la vida escapara por los orificios.

Los matones, más recuperados de la sorpresa inicial, arremetieron contra Atrus. Los primeros golpes fueron esquivados con facilidad, pero el cansancio y la superioridad numérica hicieron mella, a tal punto que uno de los matones se escurrió de la mirada del espía y golpeó por la espalda, rompiendo su clavícula en un brutal mazazo.

-Aquí termina todo... has peleado bien- dijo Said antes de cortar la garganta del espía que, junto a sus compañeros, habían estado a punto de desenmarañar la red de intrigas que se había tejido en la ciudad.

¿Sasha los había traicionado diciendo por dónde irían? Era la única que conocía la ruta que tomarían. ¿Había sido capaz de hacerlo? Ni Halid ni Atrus lo podrán saber nunca...